Los niveles de glucosa aumentan en la sangre más de lo normal, y se empieza a perder con la orina (glucosuria), arrastrando consigo agua y minerales, por lo que el paciente orina mucho, pierde mucho líquido y aumenta la sensación de sed. Si el cuadro se mantiene puede conducir a la deshidratación.

¿La hiperglucemia sostenida puede acarrear problemas a largo plazo?

Los niveles altos de glucosa en sangre (hiperglucemia) mantenidos a largo plazo pueden dañar a diferentes órganos: a los ojos, con pérdida de visión progresiva que puede terminar en ceguera; a los riñones, con pérdida progresiva de la función renal que puede terminar en diálisis; al sistema nervioso periférico con alteración de la sensibilidades de los miembros inferiores, lo que supone un grave riesgo de úlceras y amputaciones; al sistema nervioso autonómico con alteraciones digestivas, urinarias y de la esfera sexual (impotencia).
También afecta a los grandes vasos del corazón con riesgo de infarto de miocardio, y a las arterias de las extremidades inferiores con riesgo de amputaciones. Aún cuando la aparición de estas complicaciones se produce con el paso del tiempo, en algunos diabéticos tipo 2, en los que la enfermedad tarda años en diagnosticarse, puede que ya existan síntomas de estas complicaciones cuando se hace el diagnóstico de la diabetes.

Aviso importante; Este documento tiene como único objetivo educar a la población. Su propósito no es, ni debería interpretarse como si lo fuera, ofrecer sugerencias médicas o instrucciones de ningún tipo. Se recomienda que todas las personas que vean esta información consulten a sus propios médicos para todos los asuntos que tengan que ver con su salud y atención médica. '