Articulo publicao en la Nueva Provincia el Domingo 21 de Julio de 2013

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PELIGRO: la diabetes no duele

¿Quién no tiene un familiar, un amigo o al menos un conocido que no padezca este trastorno metabólico? Que un paciente se preocupe por informarse y educarse sobre cómo convivir con la enfermedad, le puede mejorar muchísimo su calidad de vida. Dudas y mitos sobre la enfermedad son derribados por el médico endocrinólogo Lucas Sosa, miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y docente de Medicina, en la Universidad Nacional del Sur. Franco Pignol LNP fpignol@lanueva.com
Un taxista va manejando por Chiclana, a la altura de la plaza Rivadavia, un día como hoy, al mediodía. De golpe, el vehículo que conduce se cruza de carril, atropella a un motociclista y derriba a algunos peatones. Cuando está llegando a la esquina dobla por la nueva peatonal en contramano y choca a dos autos, para terminar incrustado en la vidriera de un comercio.
El resultado de ese puñado de segundos arroja un saldo de varios heridos y un muerto.
Sí. Puede ser parte de un guión violento. Tranquilamente. Pero también se puede convertir en una indeseable realidad si el conductor es diabético y no se controla adecuadamente.

¿Por qué?
A principios de este año en Recoleta (Buenos Aires), ocurrió algo muy parecido. Un taxista habría sufrido una hipoglucemia (uno de los síntomas de la diabetes no controlada que incluye la pérdida de conciencia) mientras conducía por Avenida Santa Fe.
El no se acuerda de nada, pero el desarrollo y el final de la historia es muy parecido a lo que imaginamos en el centro de nuestra ciudad.
“Lamentablemente, muchos niegan ser diabéticos para conseguir el carnet de conducir. Es un error. Negar la enfermedad podría causarle serios problemas legales sin mencionar el riesgo de exponerse a accidentes graves por desconocer su enfermedad. El paciente diabético que se cuida, se controla y conoce su enfermedad no representa un riesgo para conducir y tiene el mismo derecho para la obtención el permiso”, explica el doctor Lucas Sosa.
“Insisto, lo más importante es contar con pacientes diabéticos educados, es decir, que conozcan profundamente su condición de diabético, la asuman y sepan actuar frente a cualquier eventualidad”, aclaró Sosa.

Despejando dudas.
Más allá de quienes integran el mundo profesional de la salud, pocos pacientes diabéticos saben realmente cuáles son los alcances del trastorno metabólico.
¿Quién no tiene un familiar, un amigo o al menos un conocido que no tenga diabetes? ¿De qué se trata esto?
“Popularmente se conoce a la diabetes como el trastorno de tener el azúcar alto. La diabetes es mucho más que eso: es exponerse a lastimar sus arterias grandes (macroangiopatía) y pequeñas (microangiopatía) y es exponerse a lastimar su sistema nervioso. La diabetes (aunque no siempre) aparece sobre una base hereditaria en una persona que tiene malos hábitos alimentarios y poca actividad física programada. El aumento de peso, principalmente aquel localizado a nivel central (en la panza) es nuestro principal enemigo y objetivo a combatir”, aclaró Sosa.
–Supongamos que mi papá es diabético ¿eso quiere decir que yo tengo altas probabilidades de serlo?
–Si te cuidas y procurás lograr una cintura aceptable, con buenos hábitos alimentarios y haciendo actividad física, probablemente no. Y si llegás a padecerla, seguramente sería en una etapa de la vida en donde sería difícil encontrarse con las complicaciones tan temidas de esta enfermedad.
–¿Es la glucosa la responsable de las complicaciones de la diabetes?
–No sólo la glucosa, es un conjunto de factores a los que se los ha llamado la “caja negra”. Hablamos del colesterol alto, la hipertensión, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el estrés.
–Estás nombrando todos problemas que afectan a la sociedad contemporánea…
–Claro. Es paradójico observar que nuestros abuelos y bisabuelos tenían una alimentación mucho más calórica. En la actualidad, nutricionalmente nos cuidamos más, estamos bajo una cultura ligth, buscando todo lo verde de las góndolas. Hasta la industria alimentaria presta atención y ofrece productos saludables. Sin embargo, pese a esta diferencia histórica nutricional, hoy se considera a la diabetes y a la obesidad como una pandemia que crece a pasos agigantados; en nuestro país, la prevalencia de la diabetes creció de un 7 a casi un 10% del 2009 al 2011. Es preocupante.
–¿Por qué este crecimiento?
–Esta pandemia está acompañada de una situación política y cultural de consumismo. La misma pendiente de crecimiento de obesidad y diabetes se compara con la pendiente de venta de automotores, sillones, televisores, consolas de video juegos, entre otras.
“Todos estos productos que nos dan más comodidad, confort y placer también están involucrados con el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como es la diabetes.
“En definitiva, gastamos mucho menos energía de lo que comemos. Es tragicómico, pero recuerdo haber visto en Estados Unidos un gimnasio donde el único acceso era por escalera mecánica y estamos hablamos de un gimnasio. Pensemos: ¿quién conoce las escaleras fijas en nuestro shopping? Nadie”.
–¿Es la diabetes una enfermedad de ricos?
–De ninguna manera; es una enfermedad de todos. De diabéticos y no diabéticos, de ricos y pobres. Todos socialmente estamos involucrados y todos tenemos que hacer algo para cambiar esta tendencia devastadora. Sí podríamos decir, observando la última encuesta realizada por el Ministerio de Salud de la Nación (2011), que los sujetos más comprometidos económicamente son los más vulnerables a padecer esta enfermedad y los más pobremente controlados.

A no subestimarla.
–¿Cuál es el mayor peligro de la diabetes?
–La indiferencia, el desconocimiento. En general, la diabetes no duele, eso hace que el paciente le reste importancia. Que no duela no significa que no lastime. El dolor llega luego, cuando empiezan a instalarse las complicaciones.
–¿Cuáles son las principales complicaciones?
–Son muchas e involucran al paciente con pobre control de la enfermedad. La pérdida progresiva de la visión y de la función del riñón está relacionada con el compromiso de arterias pequeñas. El compromiso de arterias grandes se relaciona con el infarto, el ACV y la amputación de miembros inferiores. El sistema nervioso periférico, es decir los nervios, también es vulnerables a esta enfermedad.
–¿Cómo se desencadena el famoso “pie del diabético”?
–La glucosa, el colesterol y la presión alta van comprometiendo silenciosa y paulatinamente los nervios y arterias. Si a esto se suma el poco cuidado de los pies, la aparición del “pie diabético” es prácticamente inevitable.
–Es decir que son muchas las complicaciones, si no hay un control adecuado.
–Así es. El paciente puede tener problemas en los pies (pie diabético), en la vista (retinopatía), en el riñón (nefropatía), en los nervios (neuropatía) y/o en el corazón (vasculopatía), pero pueden haber muchas complicaciones más inertes a la enfermedad, algunas encubiertas como la discriminación, la poli medicación, los efectos secundarios, los costos en farmacias y consultas médicas y la tendencia a depresión, entre otras..

Derribando un mito.
–¿Cuál es el mejor tratamiento?
–Depende de las necesidades de cada paciente. Es un traje a medida que se va construyendo en la relación médico-paciente. El objetivo no es uno sólo. Bajar la glucemia es uno entre otros, como el colesterol, la presión y más. Sin lugar a dudas, los cambios en los hábitos de vida no pueden estar ausentes. Con respecto al tratamiento farmacológico específico para bajar el azúcar, todos están orientados a aumentar y mejorar la función de la insulina.
–Muchos se asustan cuando llegan a la etapa de inyectarse insulina, porque creen que están en una fase terminal de la enfermedad.
–Hay muchos mitos y barreras mal fundadas. No hay herramienta más potente que la insulina para descender y normalizar los niveles de glucosa. Es la medicación más conocida y con más experiencia en el mercado de la diabetes. El paciente que la necesita oportunamente, entrenado y educado, contará con sus beneficios y no corre mayores riesgos.

Aviso importante; Este documento tiene como único objetivo educar a la población. Su propósito no es, ni debería interpretarse como si lo fuera, ofrecer sugerencias médicas o instrucciones de ningún tipo. Se recomienda que todas las personas que vean esta información consulten a sus propios médicos para todos los asuntos que tengan que ver con su salud y atención médica. '